Kawasaki Z300

Ésta fue la segunda moto que probé. La Z300. La nueva integrante y de la cuál llevábamos más de un año esperando a que llegase a Europa y por fin la tenemos aquí. Más variedad para las baby sport bikes.

Logo Z300

Logo Z300

Como siempre, empezamos por los datos técnicos. El motor es un derivado inicial del bicilíndrico de la GPZ500 que redujeron a 250 y luego incrementaron a 300… adaptándolo y mejorándolo en cada versión. De hecho es un motor que conozco bien porque re-aprendí a pilotar con una Ninja 250R. Es un motor capaz y en buenas manos se puede ir realmente rápido con ella, muy rápido. En ésta ocasión contamos un bicilíndrico de 296cc, que ofrece 39cv de potencia a 11000rpm y 27nm de par 1000 vueltas más abajo.

A nivel ciclo delante tenemos una horquilla convencional con 37mm que aloja un disco lobulado de 290mm de diámetro con pinza de doble pistón y ABS (nuestra unidad lo equipaba). Atrás contamos con un monoamortiguador progresivo con bieletas y un disco de 220mm también lobulado y con pinza de doble pistón. Ambas llantas son de 17″ y montan gomas de medidas 110/70 y 140/70 delante y detrás respectivamente.
Es de remarcar, que comparte el chasis, parte ciclo y demás componentes -excepto el carenado- con su hermana la Ninja 300, incluidas las estriberas de aluminio, y ese escape tan bonito, aunque de sonido discreto.

En marcha. Giramos la llave y tras la comprobación de rigor por parte de la moto, apretamos el botón de arranque y el pequeño motor cobra vida. Muy silencioso incluso en frío. Nada más montar en ella, parece un “juguete”, se siente pequeña y muy ligera, mucho, tanto que sólo pesa 170kgs la versión con ABS. Y no sabéis cómo se nota tras bajarse de una de 228kgs.

El puesto de mando, es idéntico a la de la ninja 300, compartiendo el cuadro de mandos, las piñas e incluso parece que el depósito es el mismo aunque las tapas laterales cambien. En las piñas echamos de menos el pulsador del warning que aparece cerrado. El faro delantero es típico de la serie Z y el piloto posterior es de tipo bombilla sin usar el tipo doble Z LED como el de sus hermanas mayores. En la parte justo inferior del sitio reservado al copiloto (porque eso de asiento tiene más bien poco) tenemos dos asas para que el ocasional pasajero pueda agarrarse, aunque al carecer de guardabarros trasero pegado a la rueda, me da que se llenarán de suciedad con mucha facilidad y rapidez.

Una vez el motor ya está caliente, en marcha. La moto es bajita, se siente ligera… ideal para aprender. El embrague es de mantequilla (con sistema antirrebote, al menos en la Ninja 300 sí lo es) y el cambio, silencioso y suave. Muy mejorado con respecto al cambio de la Ninja 250R. Como recuerdo, el motor es suave, y muy elástico y capaz de circular a bajas vueltas con facilidad y estirar hasta las 8000 sin titubear. Eso si, hasta las 8000 tenemos al Dr. Jekyll, amable y atento, capaz y educado. Si le buscamos las cosquillas y pasamos de ahí, aparecerá Mr. Hyde y desde el sonido de la moto, a la aceleración, veremos que es capaz de subir de vueltas endemoniadamente rápido y con un sonido grave y profundo. Notaremos cómo iremos engranando marchas una tras otra hasta llegar a la sexta… muy rápido!

La moto entra en las curvas muy bien, y si nos mantenemos cerca de ese punto de inflexión y retorcemos el acelerador con ganas, la moto sale disparada hacia delante buscando la siguiente curva. Los frenos responden muy bien. Muy buen mordiente y progresivo y si hace falta podemos apoyarnos en el trasero para ayudar a la entrada en la curva.

Pude ver algo más de 120km/h muy rápido, por lo que la capacidad de aceleración no es mala, pero el azote del viento es muy grande, y es que la estética aquí penaliza un buen motor limitando la velocidad máxima y la aceleración a partir de 4ª velocidad. Pero es un vicio oír aullar el motor por encima de las 8000 vueltas. Quien necesite más amplitud, mayor protección o mayor rango de uso, le recomiendo la versión carenada que está 100€ más cara (la versión que probamos era la Z300 ABS que se ofrece por 5.199€).

A mejorar son la intensidad del cuadro de instrumentos y sobre todo de los indicadores de dirección, los intermitentes vamos, que bajo la luz del sol no se veían y sin embargo estaban puestos. Pero los propios intermitentes al ir montados a la derecha de la máscara del faro, hacían de aviso. También mejoraría el asiento… duro, duro, como una piedra. El de la Ninja 250R era más cómodo…

Por lo demás es una moto perfecta para uno, porque la protección deja descubierto por completo al piloto y eso perjudica notablemente en las prestaciones, y con pasajero más aún. Para aprender, para desplazarte por la ciudad y salir a curvear los fines de semana… un buen juguete la verdad.

Alexpc73
V’sss

Os dejamos con la galería de fotos.

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